Steven Spielberg, en el reino de la fantasía

Una magia que no tiene edad y que captura a todos por igual. Es la magia que emana el cine de Steven Spielberg, quien desembarcó ayer en Cannes a encantar a la crítica entregada a su maestría cinematográfica. “Mientras peor está el mundo, más tenemos que creer en la magia, porque eso nos da esperanza y es lo que todos necesitamos.


Una magia que no tiene edad y que captura a todos por igual. Es la magia que emana el cine de Steven Spielberg, quien desembarcó ayer en Cannes a encantar a la crítica entregada a su maestría cinematográfica. “Mientras peor está el mundo, más tenemos que creer en la magia, porque eso nos da esperanza y es lo que todos necesitamos. El cine proporciona esto a la gente y la esperanza lo es todo para mí”, afirmó el cineasta estadounidense, ataviado con elegancia para recibir los aplausos de la prensa.

Definitivamente fue el día de este gran ‘amigo gigante’ del público universal, que presentó fuera de competición la película del mismo título BFG (Big Friend Giant, Mi amigo el gigante), y que hace tres años le otorgó a La vida de Adele la Palma de Oro como presidente del jurado de este prestigioso festival. Se trata de la adaptación del relato de Roald Dahl, El gran gigante bonachón, que marcó la infancia del cineasta y luego la de sus propios hijos: “! Lo llevaba siempre en el corazón. Es un sueño hecho realidad!”. Inocente, juguetón sin rozar lo cursi, entretenido y, por encima de todo, talentosamente tierno. Dahl siempre fue muy reconocido por obras que marcaron nuestra niñez: Los Gremlins, James y el durazno gigante, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate…

Gracias a la tecnología avanzada y a la técnica de captura, Spielberg logra traspasar literalmente a la pantalla esta “especie de historia de amor”, que mezcla la animación con actores de carne y hueso. Una niña huérfana londinense es capturada una noche por un gigante amigable que se dedica a la alquimia de los sueños. Este, que irónicamente es el más pequeño de los gigantes de su tierra, la protege de ser devorada por sus malvados coetáneos que se alimentan de niños. “No es muy diferente de lo que he hecho hasta ahora. Mis películas, no históricas, siempre han recurrido al poder de la imaginación para dar sentido a la narración. Esto me permite ser completamente libre”, enfatizó.

“La decisión fundamental está en la elección del reparto. El resto, viene de la mano”, aseguró, acompañado por su nuevo actor fetiche, Mark Rylance, con quien realizó hace poco El puente de los espías y juntos repetirán en El secuestro de Edgardo Mortara; la niña Ruby Barnhill, su reciente descubrimiento infantil; Penelope Wilton (Downton Abbey), que encarna a la reina británica; Rebecca Hall, su doncella; y Jemaine Clement, el líder de los infames gigantes. La idea nace de los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy, quienes en 1993 adquirieron los derechos y confiaron el libreto a Melissa Mathison. El mismo poderoso equipo que dio vida a E.T., el extraterrestre., obra del destino, pues E.T. se estrenó a la par de la publicación de El gran gigante bonachón.

Los sueños y la magia se mezclan así en la última aventura empresarial de Spielberg, que ha unido su apellido ya mítico al eterno reino de la fantasía de Disney. La joint venture es el plato fuerte entre los productores y agentes de la industria del cine que buscan cerrar acuerdos millonarios estos días en la Riviera Francesa.