El buen amigo Gigante de Steven Spielberg

Basada en el cuento de Roald Dahl el pasado fin de semana llegó a los cines la adaptación de una historia que ha obtenido más críticas positivas que negativas


La literatura es una gran fuente de inspiración para el cine. Esta vez ha sido el oscarizado cineasta estadounidense Steven Spielberg el que decidió adaptar una historia a la gran pantalla. Se trata de “El buen amigo gigante”, que se basa en un cuento de Roald Dahl.

La cinta presenta a Sophie, una niña que vive en un orfanato de Londres. En una noche de insomnio y lectura, la pequeña es secuestrada por un gigante que, por suerte, no come seres humanos.

Estas dos criaturas solitarias irán aprendiendo a sobrellevar sus diferencias mientras se forja una amistad inquebrantable. Ambos deberán enfrentar a un grupo de gigantes salvajes que se quiere comer a la pequeña humana.


La cinta fue presentada por primera vez este año fuera de concurso en el Festival de Cannes, dentro de la selección oficial de largometrajes. La cinta fue una de las más esperadas, aunque al final dividió opiniones. Se le cuestionó su tono reposado, que podría aburrir a los espectadores ávidos de aventura total. Pero otros reconocieron que el director sabe hacer su trabajo.

Se destaca su maravillosa animación por motion capture, así como la interpretación de Mark Rylance como el gigante. Con el tiempo, las críticas se han ido tornando más positivas que negativas. Medios como The Telegraph, Variety, The Playlist y The Guardian han sido algunos que han elogiado el proyecto.

“Hay pocos directores que entiendan tanto y tan bien el valor mágico del cine como Steven Spielberg”, dijo Cinemanía. Algunos medios han comparado la historia con “E.T”, debido a la amistad entre seres de dos mundos distintos; otros con “Peter Pan”, porque es una huérfana que viaja al país de las nubes.

Para este filme, Spielberg se vuelve a dejar atrapar por el mundo de la fantasía posiblemente para despejar la intensidad de los dramas mostrados en los últimos años con Lincoln (2012) y El puente de los espías (2015) en los que demostró el alto nivel de oficio como realizador, hace un lustro hizo lo mismo con la animación de Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio (2011). Esta ocasión se dejó seducir por el encanto del cuento de Roald Dahl, que anteriormente había sido llevado al cine de la mano del británico Brian Cosgrove a través de la animación, en 1989.